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1998 - Soldados de Sudáfrica y Botswana entran a Lesotho e irrumpen en el palacio real, desatando una batalla a tiros con numerosos manifestantes.
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Por los chicos

Daniel Arap Moi
Político keniano, segundo presidente de la República (1978 - 2002)
Ultima Actualización: 31-12-2002
Nacido como Toroitich Arap Moi.
Lugar de nacimiento: Sacho
( 2/9/1924  -   )

Otras fuentes
 
  Fundación Cidob
Miembro de la comunidad tugen, perteneciente a la tribu kalenjin, Daniel Arap Moi nació en Sacho, en el noroeste de Kenya (Valle del Rift), la cual pertenecía entonces al territorio colonial denominado África Oriental Británica.

Al nacimiento, se le dio el nombre de Toroitich, pero lo cambió por el de Daniel al bautizarse en la fe cristiana. Su padre murió cuando él tenía sólo cuatro años y fue criadodo por su madre. De su padre -un campesino sumamente pobre- heredó apenas algunas cabras y ovejas, pero ninguna otra propiedad. Moi pasó su niñez con su hermano, Tuitoek, cuidando las cabras y ovejas de su tío paterno, Kiplabat de Baringo, quien lo envió a la escuela de la Misión Africana Inland (AIM, según su sigla en inglés), en Karbatonjo.

Al completar su educación en Karbatonjo, Daniel Toroitich siguió sus estudios en otra escuela del AIM, en Kapsabet, y de allí pasó a la Escuela Africana del Gobierno, también en Kapsabet. Kapsabet está aproximadamente a 160 km de Kurieng'wo, distancia que él caminaría con sus pertenencias al final de cada ciclo escolar. Al final de su educación primaria, los misioneros del AIM lo convencieron de que estudiara para maestro, en la escuela secundaria de Kikuyu.

Ejerció como profesor antes de introducirse en el mundo de la política. Elegido miembro de la Asamblea Legislativa en 1955, se convirtió en presidente de la Unión Democrática Africana de Kenia en 1960, pero, tras ser ministro de Educación (1961-1962) y de Administración Local (cargo que desempeñaba cuando, a finales de 1963, Kenia accedió a la independencia) desde 1962 hasta 1964, Moi se unió al partido en el gobierno, la Unión Nacional Africana de Kenia (KANU), en 1964. Desempeñó el cargo de ministro del Interior hasta su nombramiento como vicepresidente en 1967. Tras el fallecimiento del presidente Jomo Kenyatta, en 1978, Moi le sucedió en el cargo.

A comienzos de 1979, el presidente Moi decretó la amnistía de presos políticos e inició una campaña contra la corrupción. Los primeros pasos del nuevo gobierno mostraron que existía la decisión de implantar una línea tecnocrática, sin tolerar cambios radicales en las estructuras del país. Entre los tecnócratas comenzó a sobresalir la figura de Charles Njonjo, designado ministro del Interior en junio de 1980.

Njonjo desempeñó un papel clave en el episodio de la disolución de las organizaciones de raíz étnica surgidas en Kenya a comienzos de los años setenta. La mayor de estas organizaciones, la GEMA -Asociación de los Kikuyus, Embus y Merus-, estaba dirigida por un comerciante millonario y se convirtió en un poderoso grupo de presión de los dirigentes tribales, que se enriquecieron en los negocios con estadounidenses e ingleses.

La producción de maíz cayó abruptamente, al igual que otros productos básicos de la alimentación popular. Además de la sequía, el cambio de cultivos fue el gran responsable de ese desequilibrio. Usando créditos de empresas trasnacionales, los agricultores kenianos comenzaron a plantar caña de azúcar, café y té y a cultivar flores, destinados en su totalidad a la exportación, bajo el control de grandes firmas norteamericanas y europeas. Como resultado de ello, el gobierno tuvo que importar grandes cantidades de maíz y trigo de los Estados Unidos y Sudáfrica.

Las dificultades llevaron al presidente Moi a buscar una reconciliación con viejos rivales políticos que habían sido eliminados de la vida pública. Fue una maniobra dirigida a neutralizar posibles focos de oposición en un momento de gran inestabilidad. Uno de los principales beneficiados por esta apertura fue el ex vicepresidente Oginga Odinga, un veterano nacionalista que rompió con Jomo Kenyatta, en 1971, por condenar la política conciliadora de la KANU. Odinga había sido proscrito después de fundar un partido disidente, la Unión Popular de Kenya (KAPU). Luego de once años de ostracismo, volvió al Parlamento a fines de 1981.

A pesar de todo ello, la crisis estalló en forma violenta en agosto de 1982, durante el complot militar que culminó en grandes manifestaciones populares y en un saqueo generalizado de los comercios y edificios públicos de Nairobi. Los responsables de la tentativa de golpe pertenecían todos a la aeronáutica, que fue pura y simplemente disuelta por el gobierno, una vez que el ejército apoyó al presidente Moi y sofocó la rebelión. La represión se extendió a la universidad, donde decenas de profesores y alumnos fueron detenidos. Oginga Odinga quedó bajo arresto domiciliario y la Universidad fue clausurada por tiempo indeterminado. Las consecuencias de la frustrada tentativa golpista alteraron profundamente las relaciones políticas en Kenia, con un aumento de la desconfianza entre los diversos grupos políticos integrantes del KANU.

En mayo de 1983 Moi denunció una tentativa de golpe organizada por su ministro Charles Njonjo y que supuestamente contaba con el apoyo de Israel y Sudáfrica. En medio de la confusión el presidente convocó a elecciones anticipadas y logró una aplastante victoria, donde los principales derrotados fueron los seguidores de Njonjo.

En el plano externo, en noviembre de 1983 el presidente Moi reabrió la frontera con Tanzania después de una reunión cumbre en Arusha, en la cual participaron también los presidentes Julius Nyerere, de Tanzania, y Milton Obote, de Uganda. La reunión sirvió como punto de partida para el restablecimiento gradual de una coordinación económica entre Kenia, Tanzania y Uganda, después del fracaso de la Comunidad Económica de África Oriental, en 1977.

El presidente Moi aumentó las atribuciones de su cargo en desmedro de las del Parlamento. Obligó a todos los funcionarios públicos a afiliarse al KANU y suprimió la votación secreta en las elecciones internas del partido por un sistema de voto público que facilita las prácticas intimidatorias. La organización de mujeres Manndeleo Ya Wanawake, moderadamente opositora, fue intervenida por el gobierno en 1986. Las denuncias de violaciones a los derechos humanos, sostenidas por Amnesty International y otras organizaciones, involucraron al gobierno en torturas y asesinatos de opositores y especialmente de miembros del movimiento "subversivo" Mwakenya.

Durante octubre y noviembre de 1987 la agitación provocada por grupos musulmanes en Mombasa, sirvió de excusa a una nueva ola represiva y llegó a clausurarse nuevamente la Universidad de Nairobi.

A pesar de las duras políticas de ajuste impuestas por el FMI y el Banco Mundial, las elecciones realizadas en marzo de 1988 ampliaron las ventajas de los seguidores de Moi en la interna del KANU y el aparato estatal. En agosto de ese año Moi completó la institucionalización autoritaria poniendo a las autoridades judiciales bajo su mando directo y extendiendo el plazo de detención preventiva de 24 horas a 14 días, sin necesidad de dar aviso a juez.

Robert Ouko, ministro de Relaciones Exteriores y fuerte crítico de la corrupción a nivel del gabinete ministerial, fue asesinado en febrero de 1990. Una investigación encargada al Scotland Yard británico dio como culpables a algunos estrechos colaboradores del presidente, hecho que alimentó una nueva ola de protestas populares contra el gobierno.

El aislamiento diplomático de Kenia se acentuó a fines de los años ochenta pero la situación se modificó después de la guerra del Golfo Pérsico. Su firme alineamiento con Estados Unidos y la coalición multinacional, le valió una ayuda económica de Gran Bretaña y apoyo militar estadounidense.

Pero el permanente deterioro de la situación de los derechos humanos llevó a un rompimiento de las relaciones diplomáticas con Noruega en 1991. Las relaciones también se tensaron con Sudán, Etiopía y Uganda. Con Sudán, los gobiernos se acusaron de proteger a grupos rebeldes hostiles a Nairobi y Jartún que operaban en el territorio de su vecino. Las diferencias políticas entre Uganda y Kenia provocaron constantes enfrentamientos desde 1986. Las diferencias con Etiopía provenían de las actividades de etíopes que viven en Kenia y se dedican al contrabando de animales salvajes hacia el territorio vecino.

A causa de la Guerra del Golfo, los gastos en importación de petróleo superaron en mucho las previsiones, perjudicando la balanza comercial. El turismo disminuyó respecto a los últimos años, mientras que el servicio de la deuda externa representó el 30% de valor de las exportaciones de 1990. Al igual que otros países de la región, Kenia puso en práctica una política de contención del gasto público mediante la privatización de empresas del estado y la no reposición de las vacantes en el sector público. La economía de Kenia entró en dependencia con la ayuda proveniente del exterior.

Promediando 1991, el KANU convocó al Consejo partidario para discutir la introducción de reformas democráticas, entre las que figuraba la autorización para que funcionaran varios partidos a nivel nacional. Grupos de presión como el Foro para la Restauración de la Democracia (FORD), liderado por Oginga Odinga y la Alianza Moral para la Paz (MAP) pasaron a ser verdaderos partidos políticos.

Para mantener la situación bajo control, el gobierno siguió encarcelando a figuras de la oposición. A principios de 1992 el abogado James Orengo y la ecologista Wangari Maathai fueron detenidos y acusados de "difundir rumores maliciosos" que atribuían al presidente Moi planes para interrumpir el proceso de democratización iniciado en 1991.

En febrero de 1992, se creó el Partido Democrático (PD), un nuevo grupo opositor al gobierno de Moi y partidario de la creación de un sistema democrático en el que funcionen varios partidos. Hasta ese momento el gobierno seguía sin definir la fecha exacta en que se realizarían las elecciones. Al mismo tiempo, grupos de mujeres han pedido que se les dé más participación en la vida política, ya que constituyen el 53% del padrón electoral y el 80% de la mano de obra del sector agrícola, principal rubro productivo del país.

En ese mismo mes se realizó en Nairobi una marcha organizada por el FORD que convocó a más de 100.000 personas para exigir al gobierno el cese de la represión y la censura de prensa, así como la fijación de un cronograma definitivo para la realización de las elecciones. Esta marcha fue la primera manifestación antigubernamental autorizada en los 22 años de vida independiente del país.

En enero de 1993, Arap Moi asumió su cuarto mandato consecutivo, luego de vencer en las elecciones generales de diciembre de 1992. Bajo fuertes acusaciones de corrupción y fraude, el KANU obtuvo el 36,35% de los votos y 95 diputados. Los siete partidos de la oposición, a pesar de tener más del 60% de los votos, obtuvieron apenas 88 bancas en el parlamento.

En febrero, el gobierno preparó un plan de privatizaciones y liberalizaciones del comercio exterior, que fue considerado insuficiente por el FMI. El impasse llevó en marzo a una interrupción de las negociaciones con el organismo internacional.

Arap Moi no aceptó elevar las tasas de interés un 45 % ni reducir la cantidad de funcionarios públicos, de 270.000 a 45.000. Aún así las conversaciones se reanudaron y en abril, tras una nueva desvalorización de la moneda (23,47%), el Banco Mundial liberó 350 millones de dólares.

La liberalización prosiguió en 1994. Nairobi eliminó el control de cambios con el fin de atraer inversores privados kenianos y extranjeros. Una importante sequía afectó a varias provincias, sobre todo en el este del país y en el Valle del Rift. El gobierno otorgó una ayuda de urgencia a las regiones damnificadas, pero el traslado forzado de unos 2.000 agricultores kikuyus del Valle del Rift causó serios disturbios y enfrentamientos con la policía.

En diciembre los organismos financieros y los países acreedores de Kenia manifestaron su satisfacción por la política económica y la introducción del multipartidismo. En 1995 Nairobi anunció la privatización parcial de la compañía aérea nacional y de otras importantes firmas estatales.

El Banco Mundial aprobó, en marzo de 1996, un préstamo de 115 millones de dólares, que fue destinado a rehabilitar la red vial. Un mes más tarde, el FMI destinó una partida de 214 millones de dólares, que se encontraba bloqueada desde 1994. Kenia firmó con China un acuerdo de cooperación económica y técnica e Irán le ofreció asistencia en materia de energía, industria y cultivos.

Miles de personas debieron desplazarse en 1997, como consecuencia de las inundaciones que afectaron el noreste del país. La tensión social y política creció sensiblemente durante todo el año. En febrero, miles de estudiantes protestaron por el asesinato de un líder estudiantil. A fin de octubre, un candidato opositor resultó muerto en medio de un tiroteo entre policías y delincuentes. El gobierno y parte de la oposición iniciaron conversaciones en Nairobi a fin de posibilitar la realización de elecciones.

En noviembre, el presidente Daniel Arap Moi disolvió el Parlamento y, el 29 de diciembre, fue reelecto con 40,1 % de los votos. El oficialismo obtuvo 109 de los 202 asientos en la Asamblea nacional. En enero de 1998, el presidente designó un nuevo gabinete.

Arap Moi declaró su intención de abolir la mutilación de los órganos genitales femeninos, declaración que no hizo otra cosa que intensificar la práctica, dando lugar a circunsiciones realizadas en mitad de la noche y a que muchas jóvenes fueran mutiladas a una edad menor que la usual. Una organización no gubernamental impulsó, como contramedida, un rito alternativo, conocido como Ntanira na Mugambo -o "circuncisión a través de palabras"-. Ntanira na Mugambo comenzó a desplazar a la tradicional mutilación de los genitales femeninos, que es practicada en la mitad de los distritos rurales del país.

Siguiendo los dictados de la cumbre africana sobre proliferación de armas de fuego que tuvo lugar en Nairobi, en marzo de 2000 Moi anunció una amnistía, con un mes de plazo, para que las armas de fuego ilegales fueran entregadas a las autoridades.

En 2001, y para hacer frente a la pandemia del Sida que afecta su país, Moi propuso a la población que se abstuviera de tener sexo durante dos años como método eficaz para evitar los contagios.

El 27 de diciembre de 2002 se desarrollaron elecciones generales, que marcaron el fin del prolongado mandato de Moi, quien no se presentó en los comicios por impedimentos legales. El opositor Mai Kibaki, líder de la Coalición Nacional Arcoiris (NARC), consiguió una victoria aplastante frente al candidato del partido en el poder, la Unión Nacional Africana de Kenya (KANU), Uhuru Kenyatta.


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