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Por los chicos

Mujeres que aceptan la poligamia masculina
Aunque es un fenómeno marginal en Egipto, algunas esposas admiten, o inclusive promueven, que su marido tenga un segundo casamiento. Cuestiones económicas, culturales o simplemente la búsqueda -de un modo no muy convencional- de tener más libertad hacen que el 10,6% de las egipcias esté dispuesta a compartir su marido.
Según un estudio reciente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sobre una muestra representativa de 1.000 mujeres de distintas provincias de Egipto y de diferentes niveles sociales, culturales y económicos, el 10,6% de las egipcias acepta la poligamia (17% de la población total de Egipto), contra el 22% en Marruecos y el 4% en el Líbano. ¿Por qué la mujer egipcia acepta compartir su marido con otra? Y ¿cómo vive esta situación, rechazada por la mayoría? Para estas preguntas, hay tantas respuestas como casos.

Soheir vive en una pequeña casilla en el barrio periférico de Arbaa we nos, cerca de Madinet Nasr, un barrio al este de El Cairo. Divorciada desde hace unos diez años y madre de tres hijos, explica que en los barrios populares, el hombre representa una verdadera protección. "Mi primer marido nos dejó para volver a su país natal (Sudán), luego de que fue anulada la unión entre nuestros dos países. Tuve que afrontar la vida sola, con 22 años y tres hijos. Al principio, se me consideraba como una presa fácil, porque era pobre y divorciada. Debía redoblar los esfuerzos por probar que no era así. Cuando salía a trabajar para mantener a mis hijos, veía que ni siquiera eso estaba permitido, puesto que hay restricciones para una mujer sola. Por ejemplo, me era imposible salir a la noche a comprar el pan. La presencia de un hombre en mi vida es una garantía para mi libertad al mismo tiempo que un medio para compartir mis problemas".

Soheir explica también cómo eligió convertirse en una segunda esposa por la pobreza. A menudo, los hombres jóvenes solteros prefieren casarse con una chica sin experiencia en el matrimonio. "Para mí, la única manera de salir de esa situación fue convertirme en la segunda esposa y contentarme con vivir en la sombra. Él fue el único hombre que aceptó mi difícil situación".

En la clase media, también

Según un estudio realizado por la investigadora Nagwa Al-Fawwal, presidenta del Centro Nacional de Investigaciones Sociales, la poligamia ha cambiado de campo social. Mientras que antes era monopolio de la clase más alta y culta, ahora son obreros y comerciantes quienes la consideran como un medio para mostrar su riqueza. Por lo contrario, en el seno de la clase media, este fenómeno es casi inexistente y está mal visto. Sin embargo, algunas asociaciones intentan revalorizar la poligamia.

Hayam Dorbek, periodista y madre de dos hijos, es un ejemplo emblemático. Sin velo, vestida como occidental, ella tiene un lema: "Una sola mujer no alcanza". Muy ocupada en su trabajo y poco interesada por las tareas de ama de casa, pide desde 1998 que su marido elija una segunda esposa. "La poligamia nos permite a las mujeres que tengamos un espacio para la libertad", explica para justificar la creación de una asociación de defensa de la poligamia llamada Tayssir (facilidad).

Una opinión compartida, por otras razones, por Howayda, profesora de la universidad y cuyo marido es "muy estricto y autoritario". Ella estima que otra mujer le permitiría compartir ese peso. "Si él va a su otra casa, yo podría disfrutar de mi libertad al menos la mitad de la semana. Podría respirar, lejos de sus órdenes insensatas".

Howayda no quiere pedir el divorcio. "Es un mal compañero, pero un excelente padre. Es por el bien de mis hijos que yo debo soportarlo. Pero la presencia de otra mujer podría equilibrar mi vida. Al menos, si él viera a otras mujeres, quizá se daría cuenta de lo que valgo y de todo lo que hago por él".

Un derecho absoluto

Para estas dos mujeres, a pesar de sus diferencias culturales, la poligamia es una solución a sus problemas. Esto explica Nadia Radwane, profesora de Sociología de la Universidad. Según ella, la poligamia no puede ser una elección para la mujer. "Ninguna mujer del mundo aceptaría compartir al hombre que ama con otra mujer". Además, para ella, la poligamia surge de una interpretación errónea del Corán: en la época del profeta, era justificada y tenía un marco social. Era un medio diplomático para reforzar las relaciones entre las distintas tribus o pueblos que se iban convirtiendo al Islam.

En el Islam, el hombre elige a otra mujer sólo en casos precisos y raros: si su mujer está enferma, es estéril o porque no pueden vivir juntos, pero no la quiere abandonar en una situación precaria. "Hoy, el problema es que las mujeres ven la poligamia como un derecho absoluto del hombre. Pero no es éste el caso en el Corán. La poligamia no es una diversión para el hombre. Por otra parte, si la primera mujer no quiere, tiene el derecho de pedir el divorcio con todos sus derechos, sin tener que devolverle la dote al marido como sucede con la kholea (divorcio por iniciativa de la mujer)".

Sahar tiene 38 años y es madre de dos hijos. Casada a los 22, confiesa que nunca amó a su marido. Sin embargo, él le ofrece un modo de vida que ella no quiere sacrificar. "Mis padres estaban divorciados y yo lo sufrí. Mi madre trabajaba mucho y no tenía tiempo para ocuparse de nosotros. Me niego a hacerle lo mismo a mis hijos". Por eso, Sahar comprende que su marido quiera tener otra mujer. "A su edad, quiere estar enamorado y tener nuevas experiencias. Nosotros cambiamos mucho desde que nos casamos y yo no me opondría si él quiere tener una segunda esposa". Sahar no quiere que la situación de divorciada cause problemas a sus hijos. La mirada de la sociedad pesó para ella en su infancia. Decidió poner a sus hijos antes que nada, pero no está resignada. Es una mujer que se cuida, hace deportes y ama salir con sus amigas.

Remedio contra el adulterio

Es necesario entonces salir del cliché de la mujer-víctima, que acepta la poligamia porque no puede hacer otra cosa, y por razones puramente económicas. "El derecho a la poligamia es un derecho tanto para los hombres como para las mujeres. La poligamia es un remedio contra la inmoralidad y el adulterio que dominan las sociedades occidentales", afirma Afaf Al-Sayed, novelista que se proclama como defensora de los derechos de las mujeres. "En un país como Egipto, dividido entre reformistas y conservadores, la poligamia es un remedio a los males que atraviesan la sociedad árabe. El matrimonio poligámico tiene un efecto positivo sobre la tendencia de los hombres a mirar hacia otros lados. Además, permite resolver los problemas de las chicas que no encuentran marido que son hoy aproximadamente dos millones y medio", dice la escritora, cuyas opiniones despertaron el rechazo de muchas egipcias que no comparten su visión.

Una opinión que trasciende culturas

Françoise, una joven francesa, casada con un hombre de negocios egipcio y que vive en Egipto desde hace más de 15 años, explica: "La poligamia me impidió durante mucho tiempo convertirme al Islam. Sin embargo, mi experiencia de vida en pareja me probó lo contrario. Es verdad que en los países occidentales la poligamia está prohibida. Pero ¿cuáles son las consecuencias? El hombre tiene una o más amantes. ¿Esta situación es más respetable para una mujer que una relación asumida que garantiza a la vez los derechos de la mujer y de los hijos? No creo."

Finalmente, entre las que aceptan la poligamia como un compromiso social o por razones económicas, están también las que ven simplemente un medio de tener una vida sexual más equilibrada. "Mi marido tiene grandes deseos sexuales y yo no quiero más tener que satisfacerlo. En lugar de tener relaciones con prostitutas que podrían transmitirle enfermedades como el sida, es mejor que tome una segunda esposa", sostiene Rania.

Queda saber qué piensan los hombres. Osmane, marido de Sahar, nos pregunta: "¿Qué hombre que haya conocido las angustias del matrimonio, tendría el coraje de reincidir?"

"Una aplicación muy alejada de lo que el Corán preconiza"

La justificación de una segunda esposa para el marido parece evidente: se trata de un derecho concedido por el Islam. El daeya (predicador) Abdel-Métaal Salem Achour recuerda las reglas que rigen este derecho

-Se acusa a menudo al Islam de ser una religión que les niega derechos a las mujeres, con el argumento de que permite al hombre casarse con varias mujeres ¿qué opina usted?

-El Islam no trajo nada nuevo, ya que la poligamia existía desde siempre, mucho antes de la aparición de esta religión. Todos los profetas tenían más de una esposa. Sólo hay que recordar al profeta Soliman, que tenía más de cien mujeres. La situación era la misma en la península arábiga antes de la aparición del Islam, donde el número de esposas era ilimitado. Lo que aportó de nuevo el Islam fue justamente la limitación del número de mujeres a cuatro.

-¿El hombre polígamo en Egipto responde a las condiciones enunciadas en el Islam en provecho propio?

-Hay un versículo que menciona este derecho, pero también le pone restricciones. La justicia entre las esposas es primordial, lo cual es muy difícil. Es la razón por la que el Corán precisa que la persona que tenga dificultades para establecer esta justicia debe estar con una sola mujer para no violar este derecho. El profeta Mohamed, a pesar de su gran amor por su esposa Aicha, nunca fue injusto con sus otras mujeres. Cuando estaba enfermo, a punto de morir, le pidió permiso a sus otras esposas antes de hacerse cuidar por ella.

El problema es que en Egipto, la aplicación de la poligamia está muchas veces alejada de lo que el Corán preconiza. Primero, la situación económica no permiten que cualquiera pague más de una casa. Pero, es una condición muy importante para un segundo casamiento. Por otra parte, tenemos una visión muy negativa de la poligamia, puesto que falta la cultura de la justicia entre las mujeres.

-¿La poligamia no queda como un símbolo de atraso en la mayoría de los países desarrollados?

-Nuestro problema es que se considera al mundo occidental como referencia absoluta de los derechos del hombre. ¿Por qué Occidente debería enseñarnos, o dictarnos los derechos del hombre, mientras que en ciertos países desarrollados, los árabes y los musulmanes están expuestos a todo tipo de discriminación y viven situaciones que están en las antípodas de los famosos derechos del hombre enunciados hasta el hartazgo? Además, Occidente no cesa de avanzar con eslóganes sobre la importancia del diálogo y la aceptación del otro, mientras que rechaza escucharnos para conocer nuestro punto de vista. Consideran el Islam como un símbolo de atraso y no quieren acordar con nosotros escribir un texto común que tome en consideración los dos puntos de vista. Cada sociedad tiene sus particularidades.

Es cierto que estamos más atrasados que Occidente en el campo científico, pero en las relaciones humanas y el respeto por los individuos, creo que no es así. Basta comparar la tasa de suicidio de nuestras sociedades. Es mucho más elevada en los países escandinavos o en Japón que en la mayor parte de los países musulmanes.

-¿Por qué el Islam legalizó la poligamia?

-El Islam respeta mucho la naturaleza humana e intenta no eliminar los instintos humanos, sino controlarlos. Además, es una religión que trata siempre de encontrar soluciones para que la vida de los individuos sea mejor. Por ejemplo, si un hombre está casado con una mujer estéril y quiere tener hijos, puede casarse por segunda vez sin repudiar a su primera esposa. También, existe el caso de la mujer enferma que no puede manejar la casa o tener una vida sexual normal con su marido. El hombre podría estar tentado de tener relaciones fuera del matrimonio. En lugar de eso, es mejor que se case por segunda vez. Además, el Islam le concedió a la mujer el derecho al divorcio si ella no acepta esta situación y le garantiza sus derechos y los de los hijos. El Islam ha querido simplemente hacer más fácil la vida. Pues la mujer tiene también el derecho a comenzar nuevamente su vida y casarse con otro marido.

-Algunas asociaciones promueven la poligamia para reducir el número de mujeres solteras en nuestra sociedad, donde el matrimonio es la única institución admitida para tener una vida sexual...

-Si se ven las cosas de una manera objetiva y no demasiado tradicional, se constata que la mujer aprovecha también la poligamia. No hay que olvidar que ella también es la que puede ser una segunda mujer que sueña con tener un compañero, un hogar e hijos. Puede ser una amiga de la primera esposa.

La fuente:  Al Ahram Hebdo, semanario egipcio destinado a los francófones. Su edición impresa tiera 10.000 ejemplares. La traducción del francés pertenece a María Masquelet para elcorresponsal.com.
 
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