El diplomático sostiene que llegar a un acuerdo de paz en Medio Oriente no es sólo una necesidad para los palestinos, sino también un claro objetivo de la Casa Blanca.
A continuación, la entrevista concedida a Tiempo Argentino.
–¿Cómo interpreta usted el ataque israelí a la “Flotilla de la Libertad”?
–Es absolutamente injustificado, no sólo porque fue en aguas internacionales y contra barcos de países soberanos, sino también porque la Franja de Gaza no pertenece a Israel, sino a lo que debería ser el territorio del Estado Palestino. Además, el ataque fue premeditado y planificado dos semanas antes por Tel Aviv, sabiendo perfectamente cuáles serían las consecuencias. Están cometiendo serios errores y perdiendo a sus aliados.
–¿Cuáles aliados?
–Principalmente a los Estados Unidos, que es el principal damnificado por el ataque. Porque las cosas han cambiado en los últimos años. Washington y hasta los propios militares del Pentágono se dieron cuenta de que la posición israelí está poniendo en peligro la estabilidad, la seguridad y los intereses de la Casa Blanca en la región. Por eso obligó a Israel a renovar negociaciones “indirectas” con Palestina y le dio cuatro meses para que mostrara resultados concretos. Esto ya no es sólo una necesidad de los palestinos, sino de los propios estadounidenses.
–¿Cuál fue entonces la finalidad del ataque?
–Sabotear nuevamente el proceso de paz y elevar la región a un nivel más de violencia. Cuanto más cerca se estuvo de una situación de paz, Israel siempre creó una guerra porque necesitan vivir en esa condición. Del lado palestino es claro lo que se necesita: que Israel cumpla con la legislación internacional. Los turcos, que han intentado mediar entre los árabes y los israelíes, también se están dando cuenta de que sus amigos han sido muy ingratos.
–¿Cuál es el efecto dentro del campo palestino, dividido entre los integristas de Hamás, que controlan la Franja de Gaza, y Al Fatah, que gobierna Cisjordania de manera laica a través de la Autoridad Palestina?
–Aclaremos algo: Hamás no representa a la mayoría del pueblo palestino, ganó unas elecciones (legislativa del 2006) que nunca imaginó ganar porque Al Fatal cometió el gran error de llegar dividido. Hamás tiene una política contradictoria: entraron en el sistema democrático que establecieron los acuerdos de Oslo, pero al mismo tiempo no aceptan los pactos internacionales, al igual que Israel. Su problema, principalmente, es con la comunidad internacional, no con nosotros. Gobiernan Gaza, siguiendo los dictámenes de Irán, porque la Autoridad Palestina decidió dejarles ese territorio para no seguir derramando más sangre palestina. Quienes están pagando el bloqueo israelí no son sus autoridades, que tiene dinero e insumos, sino la gran mayoría de los palestinos de Gaza. Su administración en esa zona ha sido ineficaz e impopular, y se niegan a aceptar ir a elecciones (que deberían haber sido en enero) y a respetar la ley de los palestinos porque saben que perderán.




