Argentinos Amigos de Paz Ahora Amnistía Internacional
El Corresponsal de Medio Oriente y Africa
Sábado, 25 de marzo de 2017  
  Página Principal Todos los Artículos Libro de Visitas Foros
Buscador:  
Secciones
Servicios

Suscripción
Ingrese su dirección de Email para recibir gratuitamente las novedades publicadas en esta web

¿Quién está en línea?
Actualmente hay 21 invitados, 0 miembro(s) conectado(s).

Eres un usuario anónimo. Puedes registrarte aquí
Efemérides
Un día como hoy ...
1937 - Egipto es admitido en la Sociedad de Naciones.
1953 - Es coronado el rey Hussein de Jordania.
1975 - El rey Feisal de Arabia Saudita es asesinado en Riyad.
1987 - Más de 80 guerrilleros y civiles afganos son muertos cuando cazas de la fuerza aérea de Afganistán bombardean varios campamentos cercanos a la frontera con Pakistán.
1994 - Los últimos soldados norteamericanos destacados en Somalia abandonan el país.
Publicidad

Por los Chicos

La única verdad es la muerte
Los muertos que estamos sembrando como comunidad internacional son el resultado de un sistema económico político esencialmente injusto, que no repara en daños ni en víctimas.
Alguna vez, hace ya mucho tiempo pero ante otra situación bélica, escribí que más allá de los argumentos, válidos o no, de las explicaciones, que en la mayoría de los casos se parecen más a excusas o pretextos que a razones surgidas de la inteligencia humana, la única verdad es la muerte. Esto es lo que ocurre en estos días en la Franja de Gaza. Y a ello podría agregarse, con la misma fuerza y las mismas evidencias, el episodio reciente que terminó con el derribo de un avión comercial en Ucrania. Al margen de las palabras, la muerte de seres humanos inocentes es la verdad terrible y acusadora que nos pega en la cara como sociedad, como comunidad humana, como civilización.

Podríamos (podría) ingresar en el campo del análisis y las consideraciones políticas. Existen y no son menos importantes. Pero ni siquiera vale la pena entrar en ese terreno cuando los campos y las calles se cubren de cuerpos inertes, sin que nadie pueda explicar mínimamente la razonabilidad de la absurda y demencial siembra de muerte. Se puede hablar de la intransigencia de unos, del fundamentalismo de otros, de la justicia negada y de los derechos no reconocidos y, sobre todo, del uso irracional, exagerado, no justificado, desmedido, inexplicable de la fuerza. Tanto para quienes utilizan un enorme poderío militar contra población civil como para quienes disparan misiles contra blancos desconocidos o dirigidos a un avión comercial. Nada, absolutamente nada se justifica.

La única verdad es la muerte. Y los cómplices de la muerte son las grandes potencias que siguen dominando el mundo, que juegan sus propios intereses, que usan la diplomacia para trabar o burlar la Justicia internacional y que de manera cobarde, artera y falaz se rasgan las vestiduras y hacen declaraciones supuestamente dolidas frente a los familiares de las víctimas.

Los muertos que estamos sembrando como comunidad internacional son el resultado de un sistema económico político esencialmente injusto, que no repara en daños ni en víctimas. En algunos casos, ni siquiera en los sacrificados del propio bando que, en todo caso, serán jóvenes, migrantes, miembros de minorías étnicas en gran medida.

No se trata, entonces, de casos aislados. En Gaza, en Ucrania, en Irak o Afganistán, o en el lugar que mañana elijan los detentores del poder (que puede ser el patio de nuestra propia casa), operan siempre los mismos intereses y los mismos actores. Dirigentes que hablan de paz en los organismos internacionales y luego traban resoluciones o acciones decididas por mayorías apabullantes. Supuestos líderes internacionales que se llenan la boca en público con discursos pacifistas y en privado aprueban operaciones de guerra y exterminio. Todo lo cual convierte los discursos de paz de esas personas en una gran mentira. Porque la única verdad es la muerte. Lamentablemente. Y quienes reclamen justicia y exijan que sus derechos sean reconocidos, serán siempre, en cualquier lugar, “terroristas”... porque subvierten el poder dominante que no admite otro orden, razones e intereses distintos a los propios. ¿Qué podemos y debemos hacer como ciudadanos/as que defendemos la vida y la justicia frente a tanta insensatez, locura e irracionalidad exterminadora? Ayúdenme a pensar. Por favor.

La fuente:  Página/12 (Buenos Aires, Argentina)
 
Enlaces Relacionados
· Más acerca de Opinión/Ideas
· Noticias de Washington Uranga


Noticia más leída sobre Opinión/Ideas:
Estereotipos sobre el Islam en la prensa de Occidente

Votos del artículo
Puntuación promedio: 5
votos: 1


Vote por este artículo:

Excelente
Muy bueno
Bueno
Regular
Malo


Opciones

 Versión para imprimir  Versión para imprimir

Comente este artículo

"Ingresar" | Entrar/Crear cuenta | 0 Comentarios
Puntos
Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.

No se permiten comentarios anónimos, Regístrese por favor
Arriba
 
Los comentarios y artículos son propiedad de sus autores.
Para el resto © 1999-2006 El Corresponsal de Medio Oriente y Africa.
Buenos Aires - Argentina

Web site engine's code is Copyright © 2003 by PHP-Nuke. All Rights Reserved. PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license.
Página Generada en: 0.045 Segundos