La bomba atómica palestina
Fecha Miércoles, 18 enero de 2012
Tema Opinión/Ideas


El proyecto de unificación nacional palestino puede llegar a convertirse en el arma de destrucción masiva de las actuales pretensiones de expansión territorial de Israel.

HERZLYA, Israel.- Los experimentados inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA en inglés) rastrearon palmo a palmo todo rincón o posible escondite a lo largo y ancho de Cisjordania y Gaza y no pudieron encontrar el mínimo vestigio de material radioactivo. No se descubrió ninguna instalación que se le parezca a un reactor atómico ni instituto de investigaciones dotado de literatura sobre armamento nuclear. No se detectó ni un gramo de plutonio y las pocas centrífugas que encontraron están destinadas a bombear agua que tanto falta y a nadie se le pasa por la cabeza que un equipo de ese nombre pueda ser usado para enriquecer uranio. Esto no debe ser motivo para que el liderazgo de Israel se duerma en los laureles.

Con mucha cautela y astucia, paso a paso, Mahamoud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina, está logrando romper el cerco israelí que impide de los palestinos su equipamiento con armas que pongan en peligro la existencia del Estado de Israel. Repentinamente, el descomunal poderío militar de Israel puede dejar de proyectar su amenazante sombra. De nada puede valer su opacidad y misterio atómico. Sus nuevos submarinos capaces de asestar de muy lejos una réplica nuclear a cualquier punto del mundo, sus misiles transatlánticos y los temibles aviones sin piloto pueden muy bien pasar a ser piezas de museos. El peligro existencial proveniente de amenazas en boca de líderes fundamentalistas del Golfo Pérsico puede convertirse en despreciable.

¿Cuál es el arma mortífera con la que los palestinos pueden poner en peligro la existencia de Israel? Simplemente la reconciliación nacional interna entre las partes en lucha durante los últimos años, unificándose bajo el lema de la insurrección pacifica. Bajo el auspicio del general Tantawi, líder de la junta militar que gobierna Egipto tras la caída de Mubarak, en noviembre último comenzaron encuentros entre representantes de la Autoridad Nacional Palestina, todos delegados del grupo Al-Fatah, con aquellos del movimiento Hamas. Están avanzadas las negociaciones entre Mahamoud Abbas y Khaled Mashal para sellar el ingreso de Hamas y otros movimientos colaterales dentro del marco de Al-Fatah, la organización reconocida mundialmente como única representante política del pueblo palestino. Este paso convierte automáticamente a Hamas en parte de un movimiento políticoy necesariamente lo obliga a reconocer los acuerdos de Oslo firmados entre Al-Fatah e Israel.

“MahamudAbbas declaró... que en sus últimos encuentros con Khaled Mashal llegaron a un acuerdo que la reconciliación de los dos movimientos incluye varios puntos, entre ellos, uno que caracteriza el enfrentamiento con Israel como lucha popular por la independencia por vías pacíficas, y de acuerdo a otro punto, el futuro Estado palestino se constituirá sobre los límites de1967."

En caso de concretarse, este proyecto de unificación nacional palestino puede llegar a convertirse en el arma de destrucción masiva de las actuales pretensiones de expansión territorial israelíes, o, en caso de que colonos judíos persistan con los planes de forzar al gobierno a profundizar la conquista civil judía de Cisjordania y/o Gaza, esta unidad de los palestinos puede pasar a ser la bomba atómica que pondrá punto final al sueño del Estado judío. No debe haber mayor tontería política y garrafal error estratégico más que basarse en la consigna de que los palestinos son un pueblo inventado, tal como últimamente lo aseguró N.Gingrich, candidato norteamericano a la presidencia por parte del Partido Republicano, o Marcos Aguinis, cuyos análisis políticos son tan apreciados por la colectividad judía de la Argentina.

Inventado o no, lo que se considera el pueblo palestino son personas que viven aquí de generaciones y siglos atrás y, salvo que se los aniquile o destierre por la fuerza del ejército, muy probablemente continúen aquí multiplicando y desarrollándose. Es prácticamente imposible suponer que vuelvan a sucederse los acontecimientosposteriores a la guerra de la independencia donde muchos palestinos buscaron refugio temporario en otras tierras o simplemente fueron expulsados. En ese tiempo, salvo casos excepcionales, le confiscamos sus tierras y a ninguno de ellos le dimos el derecho de retorno. Espero que el pueblo judío no sueñe con volver a tamaña aberración y seguramente el mundo no va a permitir que esto se repita.

La adopción palestina del camino pacífico almacenando las armas, no significa que automáticamente están obligados a negociar con Israel bajo las severas condiciones que ésta impone. Los términos de un acuerdo, aceptados internacionalmente incluyendo los palestinos, son conocidos y muy claros: basarse en los límites de 1967 con intercambios mutuos y acordados de tierras en base a una relación 1 a1. Israel sueña con anexar zonas importantes o toda Cisjordania sin necesidad de ninguna retribución y sin tomar responsabilidad de la población palestina nativa.

Vociferar en todo foro internacional que los palestinos no quieren sentarse a dialogar es otra imbecilidad política de nuestros líderes. El pavor de enfrentarse a grupos de judíos guiados por el fanatismo dogmático conlleva necesariamente a la intensificación de la desaforada colonización judía en Cisjordania con el único resultado de acercar más y más el dedo al trágico detonante (Véase: “Arnon Sofer: el fantasma demográfico vive” y “El sueño se convierte en pesadilla: los palestinos se rindieron”). El paso del tiempo solo favorece a los palestinos y nos complica con una espantosa bomba atómica demográfica en un futuro no muy lejano.

Hay muchas dudas de que la táctica de Mahamoud Abbas pueda concretarse en la tan valorada reconciliación nacional palestina por el camino pacífico. También el pueblo palestino padece de la nefasta presencia de sectores que solo comprenden la vía armada. Esta alternativa no debe ser motivo para que no veamos claramente que este proyecto palestino desnuda delante de todo el mundo el carácter absurdo de la posición israelí: declarar que somos los fervientes promotores de la paz a la par que combatimos el terror palestino con nuevos asentamientos y colonización civil de sus territorios. Esta actitud nos guiará, con seguridad y en un futuro no lejano, a la desaparición del sueño sionista con la persistencia de un estado que pueda ofrecer refugio eterno al pueblo judío.

Daniel Kupervaser es editor del blog Ojalá me equivoque.



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