¿Es una maniobra política la renuncia del canciller Avigdor Lieberman?
Fecha Domingo, 16 diciembre de 2012
Tema Política


El ambiente político preelectoral de Israel entró en ebullición apenas se difundió la decisión del fiscal general de Israel de procesar al canciller Avigdor Lieberman por los cargos de abuso de confianza y fraude. Mientras sus rivales políticos exigían su renuncia, el líder del partido de extrema derecha Israel Beiteinu respondió que no tenía intención de hacerles ese favor. Bastaron menos de 24 horas y una amenaza de Zehava Galón, líder del partido de izquierda Meretz, de presentar una demanda ante la Corte Suprema, para que Lieberman anunciara su dimisión.

HERZLYA, Israel. El ambiente político preelectoral de Israel entró en ebullición apenas se difundió la decisión del fiscal general y asesor legal del gobierno de Israel de procesar al ahora ex canciller Avigdor Lieberman por los cargos de abuso de confianza y fraude. Mientras sus rivales políticos exigían su inmediata renuncia, el robusto líder del partido Israel Beiteinú respondió con firmeza y seguridad que no tenía intención de hacerles ese favor. Bastaron menos de 24 horas y una amenaza de Zehava Galón, líder del partido de izquierda Meretz, de presentar una demanda ante la Corte Suprema para que Lieberman anunciara repentinamente su dimisión.

Amplios sectores de la oposición cantan victoria, y antes de tiempo se imaginan un Lieberman detrás de rejas, alejado definitivamente de la arena política, o al menos, por un largo periodo. Se quieren convencer que su pomposo ingreso en la Cancillería no fue más que el primer y único paso adelante de una danza yemenita, que, como se sabe, continúa con dos pasos hacia atrás.

La habilidad manipuladora de Lieberman, que fue capaz de esquivar su procesamiento frente a los gravísimos cargos de corrupción, blanqueo de dinero y acoso de testigos, con mucha seguridad le permitirá salir casi sin rasguños ante imputaciones de importancia secundaria como los referentes a su problemática intervención en el nombramiento del ex embajador de Israel en Bielorrusia.

En la práctica, Lieberman exige la apertura de un juicio sumario de manera que el caso pueda llegar a su resolución en términos paralelos a las próximas elecciones, o a lo sumo en fecha posterior, pero siempre antes de la constitución de la próxima coalición gobernante.

Al renunciar al cargo pero no a su candidatura al próximo Parlamento -según evaluaciones de varios expertos legales- Lieberman se propone llegar rápidamente a un acuerdo extrajudicial que contemple una pena mínima, pero, sobre todo, carente de agraviantes morales.

Bajo estas dos condiciones, no cabe duda de que se está en presencia de un traspié insignificante en su meteórica carrera política. Los mensajes que recibió del primer ministro, Benjamín Netanyahu, y de otros líderes del Likud, le expresan claramente el deseo de que pueda sobreponerse exitosamente ante esta minúscula molestia que se interpuso en su camino.

Pese a que es de conocimiento público la aberración de Lieberman por el comunismo, es de suponer que en su última maniobra política este inmigrante de la ex Unión Soviética recuerde muy bien lo dicho por el líder de la revolución bolchevique Vladimir I. Lenin, cuando este presentó su Nueva Política Económica (NEP) en 1921: "Estamos dando un paso hacia atrás para luego dar dos pasos hacia adelante".

Pese a que en varias oportunidades fue desmentido, los analistas allegados a las más altas esferas políticas repetidamente trasmitieron rumores de fuentes muy fidedignas que aseguran la existencia de un compromiso para que antes de que finalice la cadencia de 4 años y medio del próximo gobierno, seguramente liderado por Netanyahu, este renunciaría y pasaría el mando a Lieberman.

Si se tiene en cuenta la predilección de la ciudadanía de Israel por un líder batallador, prepotente e intransigente, es probable que muchos de aquellos que sueñan con ver a Lieberman detrás de las rejas, en pocos años se vean ante la necesidad de reverenciarse ante él como primer ministro de Israel.

Daniel Kupervaser es un periodista israelí, director del blog Ojalá me equivoque. Su artículo fue publicado previamente por la revista Horizonte.



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