África en América
Fecha Jueves, 01 agosto de 2013
Tema Cultura


Un fotógrafo argentino sigue el rastro de las herencias culturales afrodescendientes en el continente americano para dar visibilidad a realidades muchas veces marginadas e ignoradas.

A pesar de los miles de kilómetros que separan los dos continentes, África también está en América. Existen millones de rostros que la delatan y antiguas razones que así lo acreditan. La progresiva extinción de la comunidad indígena y la imparable demanda de mano de obra acaecidas durante la época de la colonización, beneficiaron el comercio libre de esclavos, una práctica de tráfico humano que perduró durante más de 400 años. Estos acontecimientos no sólo generaron episodios de opresión, también dejaron una huella vigente que se ha convertido en la diana de ‘África en América’, el proyecto fotográfico de Sebastián Beláustegui.

Nacido en Buenos Aires, Argentina (1969), actualmente reside en la localidad mexicana de Tepoztlán. Es Fotógrafo documentalista autodidacta. National Geographic, Los Angeles Times y Newsweek son algunas de las publicaciones con las que Beláustegui ha colaborado. En 1991 fijó su objetivo en los pueblos nativos de Latinoamérica, un proyecto al que dedicó diez años de arduo trabajo. “Guardianes del tiempo” es la cosecha resultante, el testimonio gráfico que recoge su paso por 8 países y 25 comunidades indígenas en un libro de arte documental prologado por el Premio Nobel de literatura José Saramago.

El propósito de ‘África en América’ es seguir el rastro de las herencias culturales afrodescendientes en el continente americano. La idea surgió mientras el fotógrafo cumplía con el encargo de una revista y documentaba los rituales de santería de la isla de Cuba.

“En esta documentación quiero incluir las diversas culturas, los carnavales, rituales, música y danzas tradicionales, así como la vida cotidiana. En la era de la globalización y la comunicación de masas, las tradiciones de los grupos étnicos minoritarios están siendo diluidas por las culturas dominantes. Han pasado ocho años desde que mi experiencia en Cuba me abrió los ojos a otro aspecto de la rica historia y cultura de las Américas. Mi intención es dar visibilidad a estas realidades marginadas e ignoradas, retroalimentar el alma dando un testimonio de su belleza y proyectar el respeto hacia el valor que tienen estas culturas”.

Beláustegui ha tenido la impresión de que en algunos países latinoamericanos las culturas indígenas y afrodescendientes están infravaloradas, de ahí que la principal motivación de su trabajo sea crear un registro que aliente la permanencia de las tradiciones de estos pueblos en las nuevas generaciones. Para conseguirlo se ampara en la fotografía documental y la convierte en una herramienta que le permite compartir la riqueza y la diversidad de estas culturas con el mundo.

México, Colombia, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Argentina, Brasil y Honduras, son algunos de los 16 países que ya han sido visitados por el fotógrafo. Las próximas paradas señaladas en su carta de ruta apuntan hacia los ritos religiosos de Haití y advierten notas de blues en un recorrido que también incluirá el Sur de los Estados Unidos.

“El legado afrodescendiente en países como la Argentina y Chile atrajo especialmente mi atención, se trata de una presencia minoritaria de la que mucha gente desconoce. Desgraciadamente la trata de esclavos se extendió por toda América, dejando una herencia viva que se percibe especialmente en lugares como Cuba y Brasil, donde la esclavitud dejó una huella importante en las prácticas religiosas y fiestas populares”.

Durante mucho tiempo, la voz de África en América fue llanto de dolor y añoranza por la tierra dejada atrás, pero aquel exilio masivo y forzado también devino en cánticos de esperanza, en sonidos de tambores, en bailes y celebraciones que arraigaron sus raíces en suelo americano y que hoy forman parte de su variopinta identidad. A estas tradiciones las distingue la particularidad de que se han fusionado con elementos europeos e indígenas que han generado un mestizaje y una cultura única y rica en matices.

En su hazaña, Sebastián Beláustegui lleva más camino recorrido que el que le queda por andar, pero su entusiasmo adivina que esta será una experiencia de efectos duraderos y resonancias profundas, un viaje guiado por la esencia de la tradición que no ha hecho más que empezar.

El Magazín, blog de El Espectador (Bogotá, Colombia).



Este artículo proviene de El Corresponsal de Medio Oriente y Africa
http://www.elcorresponsal.com

La dirección de esta noticia es:
http://www.elcorresponsal.com/modules.php?name=News&file=article&sid=6012